
Era de madrugada cuando el hombre conducía por la carretera. Había viajado a otra ciudad por cuestiones laborales y ahora se dirigía rumbo a casa. El cansancio por el largo viaje hacia merma de sus capacidades y reflejos, así que decidió orillarse en la carretera para dormir un poco antes de continuar.
Apenas detuvo el auto, se quedó profundamente dormido por el agotamiento. Tenía el sueño tan pesado que, de no ser por lo ocurrido después, se hubiese quedado ahí hasta el amanecer.
Entre sueños comenzó a escuchar una voz lejana que lo llamaba… una voz de mujer… una desconocida. De pronto escucho un golpe fuerte y se despertó del susto… alguien golpeaba la puerta del auto.
Aun soñoliento, se percató de la presencia de una anciana. La mujer, de unos 70 años de edad, estaba junto a la ventana tocando la puerta. El hombre abrió lentamente la ventana del auto y preguntó a la misteriosa mujer:
– Señora. – Miró su reloj, eran las 2:35 a.m. – ¿Qué hace usted en la carretera a las dos y media de la mañana?
– Vengo de cortar café – Respondió señalando hacia el monte con rostro y voz inexpresivos.
– ¿No cree que es muy tarde para trabajar en el campo?
La extraña señora se quedó callada sin decir palabra alguna; estaba de pie, inmóvil como una estatua y aunque sus ojos observaban al hombre, su mirada estaba perdida, dándole al conductor la extraña sensación de estar observando un cascaron vacío.
Repentinamente, algo atrajo la atención del hombre… observó un gran costal que la anciana traía consigo, «un costal con granos de café» pensó sin darle mayor importancia.
– Bueno señora, ¿Se le ofrece algo?, ¿Desea que la lleve a algún lugar?
– ¿Podría llevarme al próximo pueblo? – preguntó sin dejar de observar fijamente al hombre.
– Cla… Claro. – contestó un poco nervioso por la mirada intimidante de la anciana. Bajó del auto, caminó hacia la parte trasera y abrió la cajuela.
– Permítame su costal, voy a guardarlo aquí adentro – le solicitó a la anciana mientras señalaba el interior.
La mujer colocó su costal dentro, antes que el hombre pudiera ayudarla; éste último quedó sorprendido ante la facilidad con que la viejecita cargaba el costal.
– Su… suba al auto por favor.
La señora se acomodó en el asiento del copiloto, mientras el hombre encendía el automóvil y lo ponía en marcha. Sus manos estaban sudorosas, el extraño comportamiento de la anciana lo había puesto muy nervioso.
Después de mucho tiempo conduciendo en total silencio, el sueño volvió a arremeter contra el hombre; por lo que decidió hacer platica con la mujer.
– Así que… ¿Esta casada?
– Si. – respondió con frialdad.
– Y su esposo, ¿Dónde está?
– En casa.
– ¿Por qué no la acompañó?
– Él me llevó al campo… y me dejó dejo ahí. – dijo con tono misterioso.
– ¿No la esperó?
– No, tenía que irse rápido… muy rápido.
Finalmente, a cierta distancia se encontraba la entrada del pueblo. No se alcanzaban a ver muchas casas debido a la oscuridad de la noche; sin embargo, se podía observar un pequeño reten de policía justo al frente.
– Déjeme ahí – indicó la señora.
El hombre detuvo el auto cerca del reten y un par de oficiales salió a su encuentro para hacer una revisión de rutina.
– Bueno señora, ya llegam… – El hombre no pudo terminar la frase por la impresión.
Justo cuando volteaba, la anciana comenzó a desvanecerse en el aire con una sonrisa macabra dibujada en sus labios. El rostro del hombre se puso blanco como la harina, intentaba hablar, gritar, pedir ayuda… pero no podía, el miedo lo había paralizado y la mujer había desaparecido.
– Señor, ¿podemos revisar su auto? – Preguntó uno de los policías al llegar al auto. El hombre no contestó, el terror lo había dejado sin habla.
– ¿Se siente bien? – preguntó el otro oficial. Con gran esfuerzo, el hombre sacó las llaves del auto y con las manos temblando las entregó.
– ¡Revisa la cajuela! – le ordenó el primer oficial a su compañero al momento de entregarle las llaves.
– ¡De acuerdo!
– Señor, ¿podría bajar del auto? – no hubo respuesta, el hombre estaba en estado shock.
– ¡Jefe!, venga a ver esto – Le gritó su compañero.
El policía dejó al hombre en el auto y caminó hacia la parte trasera del mismo.
– ¿Qué sucede? – Preguntó
Su compañero no contestó, simplemente señaló el costal en la cajuela del auto. Ambos intercambiaron miradas de sospecha durante unos segundos hasta que finalmente, como saliendo de un sueño, el policía reaccionó y abrió el costal para observar su contenido. A primera vista, en el interior solo había tierra; sin embargo, un objeto de color blancuzco sobresalía entre el montón.
Rápidamente, entre los dos, tomaron el pesado costal y vaciaron su contenido sobre el asfalto para percatarse del macabro contenido. El impacto fue terrible, se les hizo un nudo en la garganta y empezaron a sudar frío. En el interior del costal había huesos… huesos humanos.
– Lla… lla… llama a la comisaría – Ordenó con voz temblorosa mientras observaba el hallazgo.
– Inmediatamente – Respondió su compañero mientras salía corriendo, pero se detuvo de golpe frente al auto.
– ¿Qué pasa? – Preguntó el oficial al mando.
– Es… es… ta muerto – Contestó el policía.
– ¡¿Que?!
– ¡El conductor esta muerto! – Confirmó con un grito de desesperación.
Efectivamente, el conductor del auto estaba muerto. Había muerto de terror al presenciar como la mujer del costal desaparecía frente a sus ojos. Los dos oficiales dieron aviso a la comisaría; y al amanecer vinieron más policías, paramédicos y peritos para investigar lo sucedido en el lugar.
Se confirmó que el hombre murió de un infarto fulminante. Por otra parte, el análisis forense y la investigación descubrieron que la osamenta encontrada pertenecía a una mujer de edad avanzada llamada Roberta García, quien aparentemente fue asesinada, descuartizada y enterrada dentro del costal.
Lamentablemente, las investigaciones no pudieron llegar más lejos; ya que el principal sospechoso del asesinato, el esposo de la mujer, misteriosamente había muerto de un infarto fulminante… la misma noche del incidente con la vieja del costal.
Escrito por Nemesis2074
sábado, diciembre 27, 2008
La Vieja del Costal
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6 comentario(s):
Increible la historia. Me gusta.
Visita mi blog, un poco de humor no viene mal tampoco de vez en cuando.
WTF Streetview
Bienvenido PuertoExiste. Tienes razón, un poco de humor siempre es bueno.
¡Feliz Año!
excelente relato..es la primera vez q lo leo y realmente me ha impresionado! Bravazo! :)
Bastante escalofriante la historia.
Por el titulo primero crei que se referia a la leyenda del señor de la bolsa, pero ( diferente) aunque es totalmente otra cosa. Saludos.
CiNhHiA: Me halaga que te haya gustado mi relato. Saludos
Amatista: Me encantaría que me contaras sobre esa leyenda que mencionas
El señor de la bolsa
Bueno es mas bien un cuento popular; pero de algun lugar a de haber nacido.
Dicen las mamás y las abuelas que este señor de fea apariencia, no muy viejo pero nada joben, vestido NO en arapos, pero tampoco BIEN vestido, se pasea por las calles,y se roba a los niños que están vagabundeando en las calles; con que "FIN" nadie sabe, pero no se les ve de vuelta.Entonces los niños no salen a las calles en malas horas.
Yo creo que tiene cierta relación quizas con el mito de Yasy Yatere o quizas con el mito de Karai Octubre.( pero este ultimo no tiene la costumbre de robar niños, solo trae desgracia donde no es bien recibido ( aunque en apariencia fisica concuerda)
Yasy Yatere si se roba niños.Pero es una criatura adorable y bella.
Saludos
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